ENTRE ESCAQUES

Por Susan Medina

Estimados lectores, es un placer saludarlos como cada semana.

Justo acaba de terminar este pasado día 7 de mayo la justa de ajedrez que es el mejor de los parámetros de desarrollo entre ajedrecistas: la Olimpiada Nacional.

Durango destacó desde el año 2005, año en que se ganaron 6 metales – dos de cada color.

La cuenta para quienes entonces vestían el uniforme duranguense de color verde se mantuvo hasta el 2008, año en que se ganaron 12 preseas: 6 doradas, 3 plateadas y 3 bronces. El declive comenzó en 2013, donde Durango obtuvo solo 3 medallas: 2 de oro y un bronce. A partir del 2016 el descenso del ajedrez es evidente, quedando Durango con solo 3 medallas, 2017 repite, 2018 y 2019 se queda solo con una presea de bronce.

Los números evidencian un notorio deterioro en el nivel de los ajedrecistas. Pero no solo es eso, el resto de los estados de nuestra República ha multiplicado esfuerzos para fortalecer el ajedrez de iniciación deportiva. Estados como Nuevo León, que si bien trabajan con el ajedrez infantil también ofrecen becas gubernamentales y de instituciones educativas cual mejor postor. Yucatán destaca por realizar la misma maniobra y por asegurar entrenamiento de calidad en la entidad que reside en manos de maestros titulados por la FIDE: Óscar Sánchez y Juan Carlos González. El recurso que aplica la capital de la cultura del 2017 es impresionante: anfitriones del torneo de elite por excelencia en nuestro país – El Carlos Torre – con fideicomiso que asegura la convocatoria anual, su cercanía con Cuba – que facilita intercambios con ajedrecistas sobresalientes-, Grandes Maestros y Maestros Internacionales, fogueos nacionales asegurados, Centros de Alto Rendimiento y el invaluable respaldo de los padres de familia. Con este proyecto, es imposible no estar en el podio en cada rama y en cada ritmo de juego.

Baja California no se queda atrás, en cada torneo importante que federación convoca se ve un vehículo de su instituto del deporte con al menos 8 ajedrecistas. Sus resultados llegarán en el mediano plazo.

Zacatecas pertenece a la región II de ON al igual que nuestro estado. Históricamente se han visto minimizados por los ajedrecistas de Chihuahua y Durango. Este año su panorama cambió: ya subieron al podio, en la S14F del ritmo clásico. A destacar: XV años consecutivos realizando el torneo nacional por equipos más grande de México: Jaque Mate a las Drogas. Con un torneo FIDE anual auspiciado por su feria nacional. Cuentan también con ligas de ajedrez respaldadas por gobierno del estado y capacitación a entrenadores en leyes y reglamentos FIDE, porque la estrategia y táctica no lo es todo.

En Durango el único fogueo garantizado para ajedrecistas, lo otorga la Universidad Juárez del Estado de Durango. Resultado del historial de medallas en los Juegos Deportivos de nivel Medio Superior y en Universiada Nacional. Sin embargo, se opera sin Centro de Alto Rendimiento, sin maestros internacionales o grandes maestros, sin torneos gubernamentales emblemáticos que sirvan de fogueo.

El recurso económico no lo es todo. La disponibilidad para trabajar de los entrenadores -calificados o no- cuenta mucho. En un estado que ni siquiera entró en obras del Plan Nacional del Desarrollo de AMLO, el recurso aplicado al deporte es insuficiente. Ya lo decía un viejo amigo: un buen director del deporte, deberá ser también un muy buen administrador. Y en este sentido deberá evaluar las solicitudes que así presenten los propios entrenadores: no se trata de pedir por pedir, de dejar de lado los números fríos del costo de los fogueos y argumentar con un “más o menos”, de aventar el oficio de solicitud “a ver qué cae”, de exigir condiciones sin sentido para argumentar falta de apoyo a posteriori, de recibir una mano y “agarrar la pata” como dicen en mi rancho. Omito hablar ya de las grillas generadas por ambiciones personales, fuera de lo deportivo.

Que este resultado en ON2019, sirva no solo para sentar las bases de una vez por todas de un proyecto de ajedrez para todos. Si no que ponga pies en tierra a ajedrecistas con complejo de estrella asistiendo a torneos cuando quieren y a padres de familia con la vista nublada que ven “campeones” por el mero hecho de estar en la justa. Nada mejor para seguir creciendo, que saber exactamente donde estás.

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