DOS SONETOS DE BORGES AL AJEDREZ

Nelson Pinal, MI & FIDE Trainer

El Ajedrez, que reúne orgánicamente elementos del Arte, la Ciencia y el Deporte, a lo largo de los siglos ha constituido parte inalienable de la Cultura y la Civilización Mundial (I. Linder, Historiador de Ajedrez)

Mucho se ha debatido sobre el componente artístico del Ajedrez;  El ex Campeón Mundial M. Botvinnik, señaló: El Ajedrez es el Arte del Análisis. También es famosa la frase: el Ajedrez es el arte de la razón humana, del Duque de Brunswick, Príncipe alemán de la Casa de los Welfos y quien escribió un libro sobre Ajedrez en 1616 bajo el seudónimo de Gustavus Selenus.

Cuando una persona no familiarizada al juego escucha sobre la relación Ajedrez / Arte, no puede dejar de sorprenderse. Sin embargo, está aceptado que hay una conexión muy  estrecha entre ambos,  ya que el Ajedrez en sí, es una actividad artística que ha evolucionado a la par de la Cultura universal. Temas relacionados con el Ajedrez se han utilizado en diferentes obras, especialmente en pinturas, a lo largo de cientos de años.

Otra de las razones por las cuales los ajedrecistas consideran  el Ajedrez como un Arte, es que  para tener éxito se necesita afinar la capacidad y talento para jugar. Lo mismo se puede decir de un pintor, un escultor, un músico o en otras expresiones artísticas.

Por otra parte, la influencia del Ajedrez en las diferentes manifestaciones del Arte es indiscutible; en numerosos cuadros, novelas, poemas, cuentos, películas, ballet y esculturas, se encuentra integrado el Juego Ciencia como parte de la obra. Se puede afirmar fehacientemente, que el Ajedrez es Arte, aún para aquellos que no estén en condiciones de percibirlo o que al menos, lo vean como un arte futurista algo inapreciable.

Desde finales del siglo XIX el gran ajedrecista, Doctor Siegbert Tarrasch, consideró el Ajedrez como una manifestación artística y señaló: el Ajedrez es una forma de producción intelectual que tiene su encanto peculiar. La producción intelectual es una de las grandes satisfacciones -sino la mayor- al alcance del hombre. No todos pueden componer una pieza musical inspirada o construir un puente; sin embargo, en Ajedrez todo el mundo es intelectualmente productivo y por consiguiente, cada persona que lo practica puede experimental una satisfacción.

La relación Ajedrez / Arte se aprecia en el siguiente poema de Jorge Luis Borges, uno de los autores hispanos más relevantes del Siglo XX.

Ajedrez

                     I  En su grave rincón, los jugadores  rigen las lentas piezas. El tablero  los demora hasta el alba en su severo  ámbito en que se odian dos colores.  Adentro irradian mágicos rigores  las formas: torre homérica, ligero  caballo, armada reina, rey postrero,  oblicuo alfil y peones agresores.  Cuando los jugadores se hayan ido,  cuando el tiempo los haya consumido,  ciertamente no habrá cesado el rito.  En el Oriente se encendió esta guerra  cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.  Como el otro, este juego es infinito. 

                     II  Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada  reina, torre directa y peón ladino  sobre lo negro y blanco del camino  buscan y libran su batalla armada.  No saben que la mano señalada  del jugador gobierna su destino,  no saben que un rigor adamantino  sujeta su albedrío y su jornada.  También el jugador es prisionero  (la sentencia es de Omar) de otro tablero  de negras noches y de blancos días.  Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.  ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza  de polvo y tiempo y sueño y agonía?

Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 24/08/1899

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