EL TURCO QUE VENCIÓ A BENJAMIN FRANKLIN, MANDÓ AL DIABLO A NAPOLEÓN E INTRIGÓ A EDGAR ALLAN POE

"Quizás ninguna exhibición de este tipo haya suscitado tanta atención como el jugador de ajedrez de Maelzel", escribió el autor estadounidense Edgar Allan Poe en 1836.

"Dondequiera que se haya visto, ha sido un objeto de intensa curiosidad para todas las personas que piensan", agrega, refiriéndose a "El turco", que -efectivamente- para entonces llevaba décadas asombrando audiencias en Europa y Estados Unidos.

Poe, inventor del relato detectivesco, se proponía en ese artículo asumir un papel similar al de Auguste Dupin, el primer detective de ficción que él mismo había creado, para descubrir un secreto que pocos conocían.

El jugador de ajedrez al que se refería era un invento del barón Wolfgang von Kempelen hecho para María Teresa I de Austria, la única mujer que gobernó sobre los dominios de los Habsburgo.

Conocido inicialmente como el Autómata Jugador de Ajedrez y más tarde como el Turco Mecánico, o simplemente El turco, era una figura de hombre de tamaño natural, hecha de madera tallada y vestida como un hechicero oriental, que aparecía sentada tras un gabinete de madera en el que había un tablero de ajedrez.

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