LAS SORPRESAS DE LA TEORÍA

Hace 150 años nació el genial Henri Rinck

Ningún libro de finales artísticos puede prescindir de alguna creación del francés-español Henri Rinck, un prestidigitador del tablero escaqueado que ideó cerca de 1,700 composiciones, todas ellas de elevado valor estético y la mayoría instructivas para los jugadores de torneo.

Entre varios de los libros que escribió este genial artista de los finales compuestos, uno lleva en su título la mejor definición de sus obras, que causaban asombro y placer y son hasta ahora un desafío para cualquier ajedrecista: “Las sorpresas de la teoría”. Esta obra, que vio la luz pública en 1947, incluye 111 instructivos finales de dos torres contra dos piezas menores.

Otro libro menos conocido del francés, de atildado bigote con puntas dirigidas hacia arriba, fue “Dama contra torre y caballo”, escrito en colaboración con Louis Malpas y editado también en 1947.

Las composiciones de Rinck, que además fue un fuerte competidor de torneos, le dieron el premio de primer lugar 58 veces. Otras decenas de sus obras se llevaron un segundo o tercer premios o bien menciones honoríficas.

Los finales surgidos de la sin par inventiva del galo (nació en Lyon, Francia, el 10 de enero de 1870) son un dechado de originalidad y buen gusto y motivan a los adeptos de Caissa a adentrarse en la “poesía del ajedrez”, como se conoce a los problemas compuestos y los finales artísticos. Muchos autores de finales del pasado y el presente han iniciado su carrera inspirados por las obras del francés.

Nacido en el seno de una familia dedicada a la cervecería, Henri estudió en la Escuela Politécnica de Múnich, Alemania, donde se graduó de ingeniero químico. A los 30 años de edad se trasladó a Barcelona, España, concretamente a la localidad de Badalona, donde fundó una fábrica de aceite de oliva que empleaba un método inventado por él.

Otro libro que escribió Rinck, todo un clásico en la materia, es “150 finales de partida”, cuyo prólogo escribió Berger. A tal señor, tal honor, como reza conocido dicho popular. Decenas de los diagramas que contiene ese tomo dejan grandes enseñanzas e inolvidables momentos de diversión y sorpresa.

En 1919 publicó “300 finales de partida”, al que le siguió “700 finales de partida” en 1927. Este libro arrancó encendidos elogios de los especialistas. André Cheron se entusiasmó tanto con ese trabajo que calificó a Henri como el “Víctor Hugo de la composición”. 

Su obra postrera, “1,414 finales de partida”, que resumía la obra de su vida, salió a la venta unos días antes de su muerte, acaecida en Badalona el 17 de febrero de 1952. Hay versiones de que el autor estaba tan orgulloso de su último libro que pidió ser enterrado con un ejemplar bajo el brazo.

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