UNA HAZAÑA INOLVIDABLE

Por Frank Guiral

Prensa Latina.- En su algo más de medio siglo de existencia, Prensa Latina se ha destacado por cumplir tareas que superan en ocasiones cualquier cálculo inicial, ya sea por el resultado alcanzado o por las dificultades encontradas durante la cobertura informativa.


Una de ellas, que no dudo en darle el calificativo de hazaña, fue realizada en conjunto por la redacción deportiva, el departamento de comunicaciones y la oficina de Nueva York.

El hecho ocurrió en 1965, cuando el entonces Comisionado de Ajedrez de Cuba, José Luis Barreras, sacó del ostracismo al GM Robert Fischer, de Estados Unidos, y lo llevó a la nómina del IV Torneo Internacional Capablanca in Memoriam.

Fischer no fue autorizado por el Departamento de Estado para viajar a La Habana y jugó por teletipo desde el Marshall Chess Club de Nueva York, sirviendo de enlace las comunicaciones de la agencia Prensa Latina, llevadas hasta el Salón de Embajadores del Hotel Habana Libre, escenario del evento.

Hoy es algo que quedó para la historia, pero ninguno de los protagonistas olvidó jamás los obstáculos a vencer, desde la propia conexión de las comunicaciones, hasta la elaboración de un reglamento especial para los movimientos de las piezas y el horario consumido por cada contrincante.

Vale la pena recordar que se habían efectuado partidas por teléfono, cable o correspondencia, pero nunca dentro de un evento internacional de primer nivel como el Capablanca in Memoriam.

José Luis Barreras tuvo que 'inventar' un reglamento especial para un torneo internacional con esas características, 'negociar' con los directivos de la Federación Internacional de Ajedrez, en particular su presidente, Folke Rogard, mantener estrecho contacto con la dirección de Prensa Latina y recibir especial ayuda de Ricardo Agacino, Severo Nieto y Francisco V. Portela, nuestro corresponsal en Nueva York, junto con técnicos de teletipos.

Durante meses, las negociaciones recibieron una amplia divulgación por la prensa internacional, y el torneo como tal fue noticia de primera plana, tanto por el retorno de Fischer a las competencias, como por las características de la transmisión de las jugadas.

La justa se extendió todo un mes, desde el 25 de agosto a igual día de septiembre de 1965. Inicialmente, se habló de jugar por vía telefónica, pero esta variante fue desestimada al estudiarse la propuesta de usar los teletipos, pues dicen que 'papelitos hablan' y era mucho más segura la jugada escrita.

El juego de Fischer debía ser supervisado por un árbitro de la FIDE en Nueva York y otro en La Habana, y se acordó que fuera José Raúl Capablanca, hijo del Campeón del Mundo de 1921 a 1927, quien realizaría los movimientos del norteamericano en la mesa de juego en el Habana Libre, a unas 1,340 millas de distancia.

El 25 de agosto de 1965 todo quedó listo. Compañeros de teletipos estaban instalados en la sala de prensa en el Habana Libre, otro grupo atento en la sala de Comones (Comunicaciones, de PL) ante cualquier eventualidad. Agacino estaba nervioso y más gago que nunca, y no dudo que la calvicie de Barreras haya crecido en esas semanas. Portela envió el MFS-8 (Mensaje Fuera de Servicio-8) desde la corresponsalía:

'Att Agacino.- Favor hacer saber a Barreras lo siguiente:

1.- Yo estoy en la habitación en la que está Fischer. La única otra persona que hay en la habitación es el árbitro.

2.- Se me invitó por el Marshall Chess Club a estar presente en la habitación en vista de que la cantidad de fotógrafos y camarógrafos y de público es tal que molestaban realmente a Fischer. Con tal motivo se cerró la puerta que daba al público.

3.- Puedo garantizar que todo transcurre normalmente.

4.- El público ha aumentado y llena totalmente todos los salones y pasillos del Club.

Sds, Portela. Nueva York, agosto 25/65'.

Indudablemente que esta hazaña quedará para la historia. Fischer no ganó el torneo. Compartió con 15 puntos el segundo lugar con el yugoslavo Borislav Ivkov y el soviético Efim Gueller, quienes lo derrotaron en sus cotejos respectivos. El vencedor fue el soviético Vasili Smislov, con 15,5.

FUENTE

top