80 AÑOS JUGANDO AJEDREZ

Korchnoi, ejemplo de lucha y longevidad

Después de leer sobre la vida y obra de Víctor Korchnoi, pocos se considerarán viejos para jugar ajedrez magistral. El primer gran disidente soviético, quien pasados los 80 calendarios aún disputaba torneos de alto nivel, es uno de los mejores ejemplos de beligerancia y longevidad ajedrecísticas.

Aprendió a los tiernos cinco años y hasta poco antes de su muerte, a los 85, aún rendía culto a Caissa mediante la lectura de libros y revistas que lo mantenían al tanto de los acontecimientos en el universo cuadriculado. Ocho décadas dedicadas al juego que, como remarcó en un libro, fue el punto nodal de su existencia.

Nacido hace 89 años, el 23 de marzo de 1931 en Leningrado, la antigua San Petersburgo _nombre que ya recuperó esa urbe_, Korchnoi aprendió a ser luchador desde muy pequeño. Cuando sólo contaba con 10 primaveras, los invasores nazis comenzaron criminal asedio a Leningrado que duró alrededor de dos años y medio.

El más atroz cerco contra la población civil en la Segunda Guerra Mundial se cobró la vida de millón y medio de rusos, entre ellos muchísimos ajedrecistas. En la historia del juego ciencia, el mayor verdugo ha sido el ejército alemán al servicio de Hitler.

Las penurias a las que se sobrepuso para ser un sobreviviente de la conflagración, además de su enorme talento, convirtieron a aquel chiquillo en un súper combatiente del tablero. Su beligerancia y altísimo nivel demostrado en cada competencia, aunado a su recio carácter, le valieron el mote de “Víctor el Terrible”.

Experto en cada una de las tres fases de la partida _apertura, medio juego y finales_, el soviético fue tres veces subcampeón mundial, en todas ellas superado por su compatriota Anatoly Karpov, con quien sostuvo una rivalidad mundialmente conocida. En su primer match, en 1974, fue superado apretadamente en la final del Torneo de Candidatos, en Moscú. Al año siguiente el ganador fue proclamado campeón mundial por incomparecencia de Fischer.

Karpov volvió a superar al “Terrible” en forma ajustada en 1978 en Baguio, Filipinas, en una serie por demás polémica, incluso con la presencia de parapsicólogos, propiciada por la aversión del Kremlin hacia el retador, quien dos años antes desertó de la URSS y pidió asilo político en Holanda, de donde se trasladó luego a Suiza, país cuya bandera defendió en las Olimpíadas Mundiales.

En 1981, Korchnoi volvió a disputar el cetro universal a Karpov, en Merano, Italia. Pero esa vez Anatoly, en la plenitud de su brillante carrera, lo venció claramente.

En realidad, nuestro protagonista pudo ser subcampeón del planeta por cuarta ocasión en el siguiente ciclo de Candidatos. Llegó a ser oficialmente el ganador de la final por descalificación de Gary Kasparov, a quien su país no le autorizó a jugar en Estados Unidos, donde había fijado Korchnoi su residencia.

Pero entonces la caballerosidad y espíritu de justicia del “Terrible” se pusieron de manifiesto. Aceptó que el match con Kasparov se jugara en Londres. Un regalo del cielo para el entonces joven Gary, quien ganó 7-4 la serie.

Durante las décadas de los ochentas y los noventas, cuando aún la edad no mermaba su prodigiosa mente, se coronó en eventos de élite como el famoso Wijk aan Zee de 1984 y 1987, Tilburg 1985, Las Palmas 1991 y Madrid 1995, entre otros.

Cuando ya frisaba los 66 abriles, en 1997, se dio el lujo de derrotar en el Torneo de Candidatos al entonces joven inglés Nigel Short, aunque luego fue eliminado por otro británico, Michael Adams. No fue todo en materia de longevidad ajedrecística de alto nivel. En el año 2006, con 75 años a cuestas, por fin ganó un campeonato mundial, el Senior.

Víctor Lvovich Korchnoi murió el 6 de junio de 2016, en Suiza, por causas naturales.

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