BUSCANDO A BOTVINNIK. (2 DE 2)

Cuando se vovio más arrogante y vanidoso.

Botvínnik retuvo su título en 1953 con un empate en el Match y de nuevo se habló que hubo decisiones arbitrales que lo ayudaron.

Tres años más tarde, Smyslov volvería a retar al campeón y esta vez con éxito.

Los 46 años de Botvínnik parecían pasarle factura y la victoria de su rival fue incontestable: 12,5-9,5 (+6 -3 =13).

Pero se trató de un espejismo: al año siguiente, Botvínnik recuperaría el título con un juego repleto de novedades. También aquí se dieron excusas por parte del derrotado, sobre todo problemas de salud, de una u otra manera nadie quedaba contento con su victoria.

La historia se repetiría dos años más tarde, de manera aún más extraordinaria. Mijaíl Tal, en la cumbre de su juego, representaba lo que más detestaba Botvínnik: un juego aparentemente caótico, repleto de sacrificios “injustificados”, que daban al traste con los planes de los oponentes.

La violencia del juego de Tal quedaría representada en la famosísima 6ª partida del campeonato del mundo de 1960, en la que Tal, jugando con negras, realiza la que algunos califican de mejor peor jugada de la historia,un sacrificio de caballo que, como se demostraría, no es una jugada correcta, pero que llevaría a Botvínnik a la derrota.

Un periodista preguntó a Tal, al día siguiente, cómo se encontraba y el nuevo campeón contestó: “¡Mi cabeza está llena de sol!”. Botvínnik, al leerlo, gruñó: “¡A lo que ha llegado el ajedrez! ¡El título mundial está en manos de un charlatán!”.

A los 50 años no parecía que Botvínnik, el mismo Botvínnik que había jugado con Lasker, Capablanca o Alekhine, pudiera recuperar el título, sobre todo considerando la fuerza de su oponente.

Pero fue capaz de prepararse específicamente contra un rival tan difícil de calificar. Reaprendió a ser un jugador más práctico, más concreto, en contra de sus postulados posicionales, y se empeñó en complicar la vida de Tal creando posiciones cerradas que dificultasen la capacidad diabólica de cálculo combinativo del campeón.

En 1961, en Moscú, el indestructible Mijaíl Botvínnik volvería a ganar el título de campeón del mundo, abultadamente, por 13-8 (+10 -5 =6). Pero se comentó después que Tal había estado gravemente enfermo, y es cierto que su salud fue su principal lastre, pero hay un regusto permanente a excusa cada vez que se nos explican los éxitos del desagradable Botvínnik.

Ése sería su último triunfo. En 1963, el durísimo Petrosian conquistaría el título y Botvínnik, al haberse suprimido los “matches” de revancha (otra de sus ayudas, según sus detractores), desistirá de recuperarlo.

Seguirá jugando a un nivel muy alto hasta 1970 y se dedicará a labores pedagógicas.

Muchos de los grandes jugadores de hoy pasaron por sus escuelas (aunque se han olvidado de ello, según afirma Kasparov, su alumno más excelso).

Considerado el creador de la escuela soviética de ajedrez, la que dará lugar a uno de los períodos de dominio más brutal de la historia del deporte, creía que los problemas en ajedrez son objetivos y que su análisis ordenado y pormenorizado permitía encontrar la mejor solución.

Todo esto nos lleva de nuevo a la pregunta del principio.

Para muchos Botvínnik es un ejemplo de tenacidad, no de genio, sino de lucha y estudio diario.

Para muchos otros fue un hombre ayudado por el sistema: mientras Keres apenas sobrevivía jugando en torneos organizados por los nazis y luego, al no poder huir de Tallín a Suecia, era reeducado por los soviéticos, el perfecto comunista Botvínnik era trasladado a los Urales por orden de Molotov, se le daba casa, coche y comodidades, y se le excluía de toda actividad que no fuera el ajedrez.

Su biografía nos cuenta que comenzó a jugar a los doce años, a una edad tardía, y sólo dos años más tarde ya era capaz de derrotar a Capablanca en una exhibición de simultáneas. Y muchos de los que se enfrentaron con él, como Smyslov, también eran protegidos del régimen.

Supongo que Botvínnik simplemente fue un tipo huraño, seco, tremendamente pagado de sí mismo. Conocía su fuerza y usó toda su influencia para facilitarse la vida y entonces ???

La explicación psicológicamente más convincente es ésta: caía mal, a casi todos por sus maneras altaneras y groseras

Y además casi siempre se expresaba mal de sus rivales, lo que le ganó muchas antipatias.

Quien es pues Botvinnik ??

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