MAFALDA Y EL AJEDREZ

Enseñar a pensar, la mayor aportación de la “hija” de Quino 

Aunque se demoró muchas viñetas antes de revelarse como amazona del tablero, la siempre aguda Mafalda, la hija que el caricaturista “Quino” dio vida en sus historietas, ha aportado al juego ciencia mundial mucho más que la mayoría de los jugadores famosos. 

Enseñar a la gente a pensar, desde la sencilla y realista óptica de los niños, es la mayor aportación de esa chiquilla traviesa y contestataria cuyo creador, el argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, mejor conocido como “Quino”, acaba de morir a los 88 años de edad. 

Sus andanzas sobre el tablero cuadriculado, generalmente con Felipito, Manolito o Susanita como coprotagonistas, arrancaron espontáneas sonrisas entre generaciones de personas de todos los estratos sociales, sean ajedrecistas o no jugadores.

Felipito, quien fue el que la enseñó a jugar, no sin antes padecer explosiones de coraje con las ocurrentes interrupciones de Mafalda mientras le explicaban las reglas de la milenaria disciplina, da a final de cuentas un buen ejemplo de la paciencia que debe tener un mentor. 

Es memorable la historieta en que, con escasas cuatro escenas, la pequeña expone una visión socialista de las reglas del ajedrez, en las que los peones van adelante del rey. Sus argumentos, por supuesto, hacen perder los estribos a su maestro infantil. 

Como colofón a este breve homenaje a la memoria de “Quino”, exponemos una frase inmortal de su Mafalda, que es un buen botón de muestra de cómo enseñaba a la gente a pensar: “Al final, ¿cómo es el asunto?, ¿uno va llevando su vida adelante o la vida se lo lleva por delante a uno?”. 

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