BETH, DE 'GAMBITO DE DAMA', ES UNA MEZCLA DE BOBBY FISCHER Y JUDIT POLGÁR, CUYAS HISTORIAS SON IMPRESIONANTES... Y REALES

En la segunda mitad del siglo XX el ajedrez fue dominio absoluto de los soviéticos, cuyos campeones (Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrosian, Spassky, Karpov y Kasparov) hicieron temblar a todos sus rivales durante cinco décadas. Solo un jugador en todo el mundo no tembló. Se llamaba Bobby Fischer y fue él quien durante años, en el apogeo de la Guerra Fría, hizo temblar a la Unión Soviética.

Su historia contrasta con la Judit Polgár, la que ha sido probablemente la mejor jugadora de ajedrez de la historia y que era tan buena que jamás quiso jugar el mundial de ajedrez para mujeres: solo quiso competir con hombres, y durante un tiempo logró estar entre los 10 mejores jugadores de todo el mundo. Ahora que se ha estrenado en Netflix '' es curioso como la protagonista de la serie, Beth, toma prestado un poco de Fischer y de Polgar, cuyas historias, ya de por sí, son casi legendarias.

Gambito de dama

 

Bobby Fischer y el prodigio que hizo temblar a toda Rusia

Nadie parecía poder hacer que el imperial dominio soviético del mundo del ajedrez se tambalease. En plena guerra fría el ajedrez era un orgullo nacional comparable a Laika y a Gagarin, y la manifiesta superioridad de los jugadores de la extinta Unión Soviética en los campeonatos del mundo y en los torneos de ajedrez era aplastante e incontestable.

Lo fue durante años, pero de repente un prodigio surgió de un país singular y sin apenas tradición ajedrecística. Bobby Fischer surgió de la nada y de la nada aprendió a jugar al ajedrez. A los seis años aprendió a jugar y fue progresando de forma prodigiosa con la ayuda de los entrenadores de clubs de ajedrez en los fue ingresando.

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