'GAMBITO DE DAMA' REFLOTA EL FENÓMENO QUE RETA A BLANCAS O NEGRAS

Desde el estreno de la serie, a finales del pasado mes de octubre, la empresa Rechapados Ferrer ha vendido más de 40.000 tableros, el doble de lo que solían vender en todo un año

Un tablero de ajedrez fabricado por Rechapados Ferrer.

El atractivo a la defensa siciliana, a los peones doblados o al ataque Trompovsky se ha colado en nuestras casas como por arte de magia. El ajedrez, ese juego del que muchos sabían por sus abuelos y que se consideraba exclusivo para las mentes más brillantes o una herramienta en las escuelas como método para mejorar la concentración de los niños y sus notas, se ha ganado un sitio en nuestras vidas. La culpable ha sido 'Gambito de dama', la serie de Netflix que vieron más de 62 millones de espectadores en su primer mes de emisión y que está basada en la novela del mismo nombre escrita por Walter Tevis en 1983.

Pero en la jugada maestra de 'Gambito de dama' tiene mucho que ver la actriz Anya Taylor-Joy, que da vida a Beth Harmon y cuyo objetivo es convertirse en la mejor jugadora del mundo del ajedrez. Su pasión por el ajedrez ha provocado que las 64 casillas de los tableros de ajedrez hayan ganado presencia en los hogares. «Ahora jugamos en el recreo al ajedrez e incluso un profesor nos ha regalado un tablero para sustituir uno magnético que teníamos», dice Lucía, una estudiante madrileña de 16 años que ha descubierto su pasión por el ajedrez gracias a Beth Harmon y a pasar más horas en casa por los confinamientos y limitaciones de movimiento. No es un fenómeno sólo en España, como demuestra el hecho de que cerca de mil millones de teléfonos móviles cuenten ahora entre sus aplicaciones con el ajedrez, según la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE).

«Ahora jugamos en el recreo al ajedrez e incluso un profesor nos ha regalado un tablero para sustituir uno magnético que teníamos»LUCÍA

Bien lo saben en Rechapados Ferrer, una empresa de la localidad barcelonesa de La Garriga, que ha visto cómo la producción de tableros de ajedrez ha aumentado de forma considerable. En sus más de 60 años de historia, nunca habían visto una pasión similar por el ajedrez y cuando reconocieron sus productos en manos de la protagonista, Beth Harmon, supieron que no había mejor publicidad. La popularidad que ha alcanzado ahora la empresa gracias a la visibilidad que le ha dado la final del Campeonato del Mundo que aparece en la serie, hizo que desde el estreno en Netflix haya vendido más de 40.000 tableros, el doble de lo que solían vender en todo un año. A este éxito se une a que los tableros electrónicos que se utilizan en los campeonatos actuales son de una empresa de tecnología digital holandesa que compra los tableros a Rechapados Ferrer y les incorpora los sensores que permiten registrar todas las jugadas. Por ello, no es extraño encontrarse tableros de ajedrez de esta empresa catalana en Francia, Italia, Alemania o Inglaterra, pasando por Malasia, Taiwan, Canadá o Bolivia.

La fabircación artesanal de un tablero de ajedrez.

Y si la historia de Beth Harmon es la de una joven que desde la nada llegó a lo más alto, la historia de Rechapados Ferrer también es de superación. «Parece sacado de una película americana, pero mi abuelo también empezó en el garaje de su casa. En la Garriga hay una potente industria del mueble y, cuando se casó con mi abuela, para completar los ingresos de la casa se lanzaron con todo el tema de rechapados», explica David, actual gerente. Y desde entonces, van por la tercera generación al frente del negocio.

«Hay dos cosas que marcan la diferencia en la fabricación de tableros de ajedrez: un riguroso control de calidad y la fabricación a medida»DAVID FERRER

Pocos años después de fundar la empresa se aventuraron a fabricar tableros de ajedrez. «Un producto de madera, artesanal, de calidad, único, que con el boca a boca y sin necesitar comerciales» les ha convertido en una de las referencias mundiales en fabricación de tableros de ajedrez de madera. «Hay dos cosas que marcan la diferencia. Por un lado, un riguroso control de calidad, desde que se seleccionan las maderas, hasta que salen los tableros. Y por otro, fabricación a medida, siguiendo las preferencias y características solicitadas por cada cliente. Desde colores y tipo de madera, hasta el tamaño de los cuadrados», detalla Ferrer. Todo un trabajo artesanal que requiere de ocho semanas. De hecho, la enorme demanda actual –ya tienen pedidos incluso para 2022- ha obligado a doblar la capacidad de producción.

El ajedrez está de moda. Un fenómeno que reta a blancas o negras.

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