EL MOZART DEL AJEDREZ QUE CAUTIVÓ A VUELTABAJO

Con opulencia que hasta hoy conserva, un inmueble de la ciudad de Pinar del Río albergaría el ocho de marzo de 1941 uno de los más importantes momentos en la historia del deporte vueltabajero: la presencia en estos lares del campeón del mundo de ajedrez de 1921 a 1927 José Raúl Capablanca.

El Hotel Ricardo (hoy Vueltabajo) sería el escenario de aquella importante visita en la que el mejor trebejista antillano de todos los tiempos, además de inaugurar el Club de Ajedrez Capablanca, impartiría una conferencia magistral y desarrollaría una exhibición de simultáneas con 30 tableros.

El periódico Heraldo Pinareño en su tirada del día siguiente reseñaba de esta manera el suceso: “A las tres de la madrugada terminó dicha fiesta ajedrecística, habiendo vencido el ilustre Campeón Capablanca a todos sus adversarios, con excepción del joven Enrique Gavilondo que logró hacerle honrosísimas tablas. El Campeón Capablanca, después de la exhibición, recibió estruendosa ovación, siendo premiada así su inigualable labor…”.

El “Mozart del ajedrez”, apodo bien ganado por el jugador, había llegado a tierras pinareñas invitado por su gran amigo el doctor Antonio Barreras y Martínez Malo, quien asumiría a partir de esa fecha la presidencia del club local.

En retribución y como gesto de gratitud a la sociedad pinareña, al afamado jugador expresó a Martínez Malo su interés de celebrar en Pinar del Río dos de las partidas en la discusión del Campeonato Mundial contra Alekhine.

Sin embargo, tal propósito nunca pudo ser cumplido pues exactamente un año más tarde de su visita, el ocho de marzo de 1942, a las 5:30 de la mañana, moría en Nueva York, víctima de un derrame cerebral.

Aun así se conserva evidencia de que Capablanca estuvo en más de una ocasión en tierras pinareñas como lo expresa Jorge Daubar en su libro Capablanca Biografía: “En diciembre retorna el excampeón mundial cubano a La Habana desde Nueva York, para esperar, con sus familiares, el nuevo año 1942 en la casa de su amigo, el magistrado del Tribunal Supremo, Antonio Barreras y Martínez Malo, en la ciudad de Pinar del Río”.

La dimensión universal de Capablanca hasta el presente y su vasta obra, marcó un hito como elemento generador de historia, cultura y conocimientos para el desarrollo ajedrecístico de Cuba y en particular de Vueltabajo.

Recordar su presencia en estas tierras 77 años después de aquel épico día, es el mejor homenaje que los pinareños podemos hacer a uno de los atletas más grandes que haya dado esta isla.

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