CARMEN KASS: GLAMOUR EN EL TABLERO

Es mucho más que unas curvas de escándalo. Es una belleza impactante y la única súper modelo que, a decir de quienes se mueven en las pasarelas, “tiene el cerebro más sexy que su cuerpo”.

Pero la verdad es que, mirándola bien, es fácil llegar a la conclusión de que con la mirada de ángel que escapa por esos divinos ojos verdes, pelo marrón claro (cuando no se lo tiñe), 1.78 metros de estatura y medidas de infarto (82-62-69), Carmen Kass es demasiado sexy para jugar ajedrez. Aunque haya aprendido a mover los trebejos desde los tres años de edad y se haya dedicado con pasión al juego-ciencia durante los siguientes ocho años.

Cierto que en el universo de las 64 casillas ha habido varias jugadoras que han descollado en el modelaje y muchas son verdaderamente hermosas, pero Carmen Kass es un caso muy particular, se cuece completamente aparte.

Para comenzar, la bella amazona de los tableros es la única ajedrecista que ha llegado a ser top model y sus avezados conocimientos de la milenaria disciplina y sus múltiples relaciones con personas influyentes la llevaron nada menos que a la presidencia de la Federación de ajedrez de Estonia, su país natal.

Ese cargo lo ejerció varios años, durante los cuales impulsó como pocas veces ese juego en su patria, que ya de por sí tiene tradición ajedrecística. La sensual Carmencita hizo grandes esfuerzos por promover, sobre todo, el juego a nivel escolar.

¿Y qué pitos toca esta bella en nuestra columna, que siempre tiene algo que ver con el ajedrez de Yucatán?

Bueno, a título personal estoy convencido de que su historia, más interesante que algunos cuentos de hadas, es motivo más que suficiente para relatárselas no sólo a los caballeros del juego ciencia en Yucatán, sino también a las amazonas del tablero.

En su lugar natal, Tallin, donde están enterrados los restos de su compatriota Pail Keres, un campeón sin corona, Carmen Kass (14 de septiembre de 1978) se dedicó a estudiar la cerebral disciplina cuando las niñas de su edad jugaban muñecas.

Al cumplir su primera década de existencia otra pasión desplazó de su vida al ajedrez, aunque no por completo: el modelaje. Cuando apenas tenía 14 años, un caza talentos la descubrió en un supermercado de la capital de Estonia y comenzó su meteórica carrera como modelo en Milán, Italia.

Chapados a la antigua, sus progenitores no vieron con optimismo que su retoño se dedicara a las pasarelas, pero ella falsificó la firma de su madre en una carta de autorización para que se dedicara a esa profesión que la catapultó al estrellato mundial.

A los 18 años ya vivía sola en París (sola es un decir, lo cierto es que no estaba con sus padres) y acaparaba las portadas de las revistas que en esa actividad son punto de referencia, como “Elle” o “Vogue”, que en el año 2007 la nombro modelo del año.

No crean que esa designación le llenó la cabeza de humo, ma’ y recontra ma’. Todo lo contrario: después de dos calendarios y varias portadas con la imagen en ellas, Carmen consideró que tantas frivolidades en ese tipo de vida amenizaban con atrofiar su cerebro y decidió activar sus neuronas practicando de nuevo el juego ciencia.

En un supertorneo que se jugó en Bilbao, España, el ahora ex campeón mundial hindú Vishwanathan Anand, su sucesor, el noruego Magnus Carlsen (actual rey del tablero) y el ucraniano Vassily Ivanchuk, que entonces eran el 1-2-3 del ranking, disfrutaron de la grata presencia de la estonia, quien fue invitada de honor para engalanar la inauguración. Eso sí, los organizadores tuvieron mucho cuidado de alejarla de la sala de juego al comenzar las batallas, pues un distractor de ese calibre puede hacer perder la concentración al más ecuánime.

Este ángel encarnado ha cobrado por un solo desfile de Victoria’s Secret el salario anual del presidente de los Estados Unidos.

Carmen Kass ha incursionado incluso en la política. En el 2004 se postuló como candidata al Parlamento Europeo por Estonia, pero las envidias pudieron más y no logró el escaño.
 

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