TORNEOS MILLONARIOS

En Las Vegas, al momento de escribir esto, está terminando un torneo en donde el total de premios es de un millón de dólares.

Lo interesante es que es un torneo abierto, en el que podían participar todo aquel que quisiese, claro, pagando la cuota de inscripción, que era de unos mil dólares (si se pagaba con meses de antelación). Pagando el último mes antes del torneo, la inscripción se elevaba a dos mil dólares.

Obviamente los organizadores estaban tomando sus precauciones porque prometer estos premios implicaba al menos conseguir mil jugadores que se inscribieran. El ganador de la categoría abierta se llevará unos 100 mil dólares, pero hay otras categorías inferiores, en donde hay jugosos premios, incluso para los casi principiantes, que podrían optar por cantidades que van de los 10 mil a los 20 mil dólares.

Evidentemente también se buscó protegerse contra aquellos que quieren ganar dinero fácil diciendo que son principiantes cuando ya tienen una “carrera” ajedrecística.

El torneo fue un éxito hasta ahora y cuatro grandes maestros se jugarán la final, la cual terminará este mismo lunes 13 de octubre.

Juegan dos chinos, un norteamericano y un filipino. En total se están jugando unos 189 mil dólares para repartirse entre los cuatro. El ganador estará muy contento del premio que se llevará sin duda, pero más allá de esto, me pregunto si estos torneos millonarios para categorías inferiores es una buena idea.

Me explico: resulta que en ajedrez lo que los jugadores desean es competir contra los mejores. Para ello, pasan por diferentes categorías, cuarta, tercera, segunda y primera (esta última es en general abierta). Esto puede llevar algunos años a algunos y meses a otros. Todo depende del interés, del talento de cada jugador, etcétera.

Pues bien, los jugadores más fuertes son los que más se han esforzado por llegar a jugar bien, y evidentemente buscan que sus triunfos sean recompensados con buenas cantidades de dinero, porque hacer del ajedrez un modo de vida no es nada sencillo.

No obstante, el premiar a las categorías inferiores con tanto dinero no resulta –en mi opinión– una buena idea, porque no promueve que los ajedrecistas se esfuercen.

Puede pasar que un jugador con cierta capacidad natural para el juego llegue a digamos, segunda fuerza, es decir, hasta unos mil 900 puntos de rating.

Y quizás vea que en los torneos los premios a la segunda fuerza son atractivos. ¿Para qué querría ir más allá? ¿Para qué trabajar más para jugar en la primera categoría?, porque finalmente, ir a los torneos cuesta tiempo y dinero, más aún si no son donde uno vive, pues hay que pagarse comidas y alojamiento por los días del torneo.

Digamos pues que sí, puede atraer a muchos jugadores estos enormes premios para las categorías inferiores pero por otra parte no incentiva que se juegue un mejor ajedrez.

Y caemos quizás en el dilema de qué hacer: ¿premiar muy bien a las categorías más fuertes y dar premios simbólicos a las categorías más bajas o bien, dar extraordinarios premios a jugadores de muy bajo nivel ajedrecístico para llenar los torneos de gente buscando hacerse de dinero fácil?

Yo no sé cuál es la solución a semejante dilema. Creo que en el fondo, si el ajedrez no da incentivos para progresar, por ejemplo, dando buenas bolsas a quienes trabajan más en ajedrez y por ende, ganan los torneos, entonces no estamos haciendo las cosas bien.

En las Olimpiadas ganan los mejores. Se suben al podio los que son extraordinarios. ¿Por qué cambiar por este mercantilismo, por hacer negocio, esta manera de pensar, que nos permite mejorar y ser más capaces? ¿Es que el negocio está por encima de los ideales más puros de los seres humanos?
 

FUENTE
 

top