LA INFORMACIÓN AL ALCANCE DE TODOS

El ajedrez es un juego por demás complicado, el cual está lejos de resolverse. Hoy en día hay jugadores de altísimo nivel, todos profesionales del juego ciencia, que literalmente trabajan ocho horas (y más), al día, intentando hallar esa sutileza que el rival desconozca, esa combinación cada vez más escondida, que le dé alguna ventaja ganadora en una partida de torneo.

Digamos que a partir de Fischer, el ajedrez se volvió una profesión y el norteamericano fue quizás el precursor de toda esta ola de talentos que pueden dedicarse y vivir decorosamente del ajedrez.

Pero para poder llegar a estos niveles de elite en el ajedrez competitivo, hay que trabajar mucho. Ningún jugador de entre los 20 mejores del mundo, estudia sin computadora.

Hoy es inconcebible pensar poderse preparar para un torneo entre grandes maestros sin la ayuda de las máquinas y de los motores de ajedrez, estos programas que literalmente ya son invencibles por los seres humanos.

Actualmente se pueden conseguir millones de partidas aglutinadas en bases de datos en donde cada jugador puede buscar lo que los rivales juegan.

De hecho, la Megabase 2015 tiene más de 6 millones de partidas, registrando así toda la historia del ajedrez basándose en los mejores torneos que se han jugado desde que el juego ciencia se popularizó en Europa.

Aparte de eso, empresas como Chessbase o ChessOk, tienen un buen número de discos compactos con monografías de aperturas, o estudios de los finales, por no decir aquellos que versan sobre las combinaciones y la táctica en ajedrez.

Los libros han pasado tal vez a segundo término pero incluso hoy, si se sabe buscar en la red, se hallarán sitios donde existen libros escaneados de ajedrez para todos los niveles.

Sí, algunos libros parecen de dudosa procedencia, pero bueno, están ahí para quien tenga pocos problemas morales con los derechos de autor. Es decir, hoy en día si se quiere estudiar ajedrez profundamente, se puede hacer sin dificultades, porque la información está al alcance de todos gracias a Internet.

Es claro que tanta información también nos deja una sensación de frustración u opresión. ¿Qué estudiar? ¿Usar libros escaneados o monografías que solamente pueden verse en el programa Chessbase? ¿Cuántos ejercicios de táctica al día hay que hacer?

Vamos, que progresar requiere de utilizar tiempo frente al tablero pero aún así, debido a la vida moderna y veloz que llevamos, es necesario decidir desde antes cómo administrar el tiempo para así poder sacarle mayor jugo al estudio.

Cabe decir que este énfasis sobre estudiar ajedrez no es algo ocioso. En el mundillo del ajedrez he conocido muchísimos jugadores eventuales que creen que si se leyeran uno que otro librito jugarían muy bien.

Ese tipo de ideas es absurdo y probablemente quien piense así no tiene idea de las dificultades que pueden encontrarse en el tablero y la necesidad de trabajar en aperturas, medio juego, finales, combinaciones, táctica, amén de hacer ejercicio físico y estar en forma para soportar las largas horas en los torneos. La moraleja de la historia es simple: quien no estudie estará condenado a no avanzar.

Pero aquí lo importante es que ya “san Internet” nos puede dotar de todas las herramientas para llegar a ser un buen jugador. Si a usted le gusta el ajedrez, le apasiona como a quien escribe, ya no hay pretexto.

Hay un enorme cúmulo de información, legal e ilegal si quieren, pero que permite al verdaderamente interesado en el juego ciencia, el hacerse de ella y poder estudiar y por ende, mejorar. Ahí está el duro camino a la maestría ajedrecística. ¿Quién dice yo?

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