UNA TROMBA SOBRE EL TABLERO. MAGNUS CARLSEN MARCHA HACIA UN RÉCORD INÉDITO EN EL AJEDREZ

Cuando en noviembre pasado un aluvión de críticas pretendió opacar la defensa de su título mundial, Magnus Carlsen sólo respiró aliviado. Después de 12 tablas, algunas sin lucha, el noruego había definido el match en Londres en las partidas rápidas y ello no solamente le permitía mantener el reinado en el ajedrez sino tambiénconservar el número uno del ranking. Al cabo, había comenzado ese duelo con 2.835 puntos de ELO, contra 2.832 de su retador, el ítalo-estadounidense Fabiano Caruana.

Seis meses después, aquel hombrecito de 27 años que parecía contra las cuerdas se transformó en esta bestia avasallante que ya con 28 conquistó tres supertorneos de forma consecutiva y, sobre todo, quedó a las puertas de un récord histórico: alcanzar los 2.900 puntos de ELO, algo que jamás un gran maestro pudo lograr.

Quien más cerca estuvo fue –oh, casualidad (o no)- el propio Carlsen, quien había llegado a los 2.882 el 1º de mayo de 2014. Para dar una muestra de su poderío, el segundo ajedrecista que más lejos llegó en el ranking fue Garry Kasparov, quien dominó el ajedrez mundial durante dos décadas.

Comparar a estos dos monstruos del “juego ciencia” no tiene ningún sentido. Solamente hay que disfrutar haber sido contemporáneos del poder demoledor del nacido en Bakú y de la belleza constrictora del noruego sobre los tableros.

Claro que ahora Carlsen, con 2.875 puntos, irá por los inéditos 2.900. Paso a paso. La próxima cita donde podría lograr esta hazaña es el Norway Chess, justo en su país, donde sus partidas se televisan en vivo.

Desde el martes 4 de junio, en Stavanger, jugará contra nueve rivales, incluyendo seis del top ten del ranking. Si suma 6,5 puntos, superará su récord de 2.882 puntos. Si gana con 8,5, lo que directamente sería una locura, quebrará los 2.900.

“No quiero comparar con el pasado, pero estoy satisfecho con cómo me está yendo. No creo que antes fuera mejor que ahora. Trato de jugar sin pensar en las consecuencias. Si me hubieran preguntado hace un tiempo si buscaría los 2.900 puntos, habría dicho que no. Pero ahora estoy a 25 puntos", comentó Carlsen. 

Su dominio es tan admirable como reconocido por sus rivales top. El ejemplo más claro se vio en la penúltima ronda del Grenke Chess disputado en Alemania, donde el ruso Peter Svidler, abrumado por una posición perdida, se dejó dar mate entre sonrisas y risitasen las últimas movidas ante Carlsen. No es común entre grandes maestros, pero quedará en la historia.

Con ese triunfo con negras, el noruego estiró su invicto en partidas a ritmo pensado a 59 juegos, siempre ante una enorme mayoría de integrantes de la elite mundial que le quieren ganar. Pero no pueden. Carlsen no pierde desde el 31 de julio de 2018, cuando cayó con negras ante el azerí Shakhriyar Mamedyarov en 57 movidas de una Defensa India de Rey, en Biel.

Desde aquella derrota, sumó una partida ganada en ese torneo, dos en la Sinquefield Cup de Saint Louis (con 7 tablas) y otra en la Copa de Europa (con 5 tablas), más los 12 empates contra Caruana por el título mundial. Y este año arrasó en las tres citas que jugó y ganó: Wijk Aan Zee, con 9 puntos en 13 ruedas (5 victorias y 8 tablas); Shamkir, con 7 en 9 (5-4); y Grenke Chess, con 7,5 en 9 (6-3).

Esta tromba noruega le sacó nada menos que 56 puntos en el ranking mundial al número dos (Caruana) y más de 100 a quienes ocupan del séptimo puesto para abajo. Una auténtica demostración del momento histórico que vive Magnus Carlsen, quien para festejar que hace 15 años se convirtió en gran maestro cuando tenía 13 años, 4 meses y 27 días, hizo lo habitual: se tomó un helado. Y lo posteó en Instagram, claro.

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