LA REVANCHA DE LAS REINAS DEL AJEDREZ

El rey en jaque. Dos de las mejores jugadoras de ajedrez del planeta se enfrentan a partir del domingo en Shanghái para conquistar el título de campeona del mundo y ganar una recompensa récord en un juego todavía dominado por los hombres.

La china Ju Wenjun, campeona vigente, y su rival rusa Aleksandra Goriachkina se repartirán un total 500.000 euros de premio, el mayor de la historia del mundial femenino de ajedrez, que existe desde hace casi cien años.

Para la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) es un momento histórico para la categoría femenina, donde hasta ahora los premios eran inferiores a los de los hombres.

Las 12 partidas de ajedrez se disputarán a partir del domingo en Shangái pero también en Vladivostok (Rusia) y la ganadora se llevará 300.000 euros.

El premio es un 150% más que en el campeonato anterior, según la Fide.

El formato de la competición también fue modificado para alinearse con el campeonato mundial de ajedrez, en teoría abierto a todo el mundo pero en el que en la práctica solo participan hombres.

"Nos esforzamos por acrecentar el prestigio del torneo femenino y también para reducir la brecha de los premios con los hombres", aseguró el vicepresidente de la Fide, Nigel Short.

El cambio de rumbo empezó tras la elección en octubre de 2018 a la presidencia de la federación internacional del ex vice primer ministro ruso Arkadi Dvorkovich.

Aleksandra Goriatchkina, de 21 años, asegura que estos cambios son "muy positivos" pero dice que juega para ganar el título, no para ganar dinero.

Shohreh Bayat, la árbitra iraní en el duelo entre la rusa y su rival china, de 28 años, no cree por su parte que el #MeToo –el movimiento de denuncia del acoso sexual– haya llegado al mundo del ajedrez.

Sin embargo reconoce que existen "numerosas quejas de las mujeres sobre el formato de los torneos y sobre el monto de los premios".

La árbitra espera que en futuro las mejores jugadoras de ajedrez ganen tanto como Magnus Carlsen, el actual campeón del mundo noruego.

"Pero si comparamos las clasificaciones, los hombres son actualmente mejores que las mujeres", afirma.

Algunos consideran que la propia existencia de un campeonato femenino ya supone un freno a la igualdad de sexos.

"Cabe preguntarse si no sería mejor abolir los torneos femeninos y los premios reservados a las mujeres", indica el periodista especializado David Cox, que colabora en la web Chess.com.

"Al final el ajedrez es un deporte en el que hombres y mujeres juegan en igualdad de condiciones. Sería una manera de incitar a las mujeres a llegar más alto e intentar convertirse en la mejor jugadora del mundo y no solo en la mejor jugadora mujer", añade.

Tanto Bayat como Cox explican que las mujeres son mucho menos numerosas en el mundo del ajedrez, lo que explica la dominación masculina.

En la federación estadounidense de ajedrez, por ejemplo, solo el 14,5% de miembros son mujeres, una cifra pequeña pero que es el doble de la de hace 20 años.

Jennifer Shahade, la directora del programa femenino de la federación estadounidense, considera que la Fide está en buen camino para aumentar los premios a las jugadoras.

"Es crucial crear una gran reserva de jugadoras para desarrollar el juego del ajedrez", añadió.

"En nuestra época de distracción permanente, donde lo intelectual va por detrás de lo inmediato y lo visual, el ajedrez tiene un papel crucial", asegura esta excampeona nacional.

"Los hombres y los chicos pero sobre todo las mujeres y las chicas necesitan más que nunca la aportación del ajedrez", asegura.

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