LA FIDE APRUEBA NUEVAS REGLAS PARA EL AJEDREZ DE COMPETICIÓN POR INTERNET

La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) ha aprobado este lunes un nuevo conjunto de reglas aplicables en las competiciones oficiales que se disputen a través de internet. El documento, que será incorporado al reglamento, es «el resultado de un esfuerzo conjunto» en el que han estado incolucradas siete comisiones, sobre todo de árbitros y la dedicada al juego limpio, así como la encargada de discutir los torneos para ajedrecistas discapacitados.

La experiencia vivida a lo largo de 2020 y las discusiones de los expertos han fructificado en el nuevo texto, cuya estructura es muy similar a las reglas ya conocidas del ajedrez. La primera parte alude a las normas básicas y la segunda es la que especifica las reglas del ajedrez virtual. La tercera alude a dos tipos de torneos: con supervisión e híbridos. En estos últimos, las partidas se disputan por internet, pero los participantes están físicamente presentes en el mismo club, federación, hotel o cualquier otra sede.

La FIDE ha visto «un gran potencial en este formato, que permite albergar competiciones de ajedrez con participantes dispersos en distintos lugares», lo que facilita la cobertura de los medios de comunicación y las posibilidades de patrocinio, según explica David Llada, responsable de Marketing y Comunicación de la FIDE. En un futuro próximo, es muy posible que veamos esta fórmula incluso en torneos zonales (fases previas en la carrera por el campeonato del mundo) y en campeonatos continentales.


Hikaru Nakamura, en otra competición por internet organizada por el club de San Luis

La federación admite que el reglamento no puede cubrir todas las posibles situaciones, pero creo que facilita las herramientas para que un árbitro experimentado, capacidad de juicio y objetividad pueda tomar la decisión correcta.

Entre las nuevas reglas, la FIDE admite el «pre-movimiento» («pre-move»), muy útil en partidas relámpago o en graves apuros de tiempo, ya que el jugador deja hecha su jugada fuera de turno, antes de saber qué va a mover su rival. Esto, por supuesto, también tiene sus peligros, aunque evita el consumo de tiempo. De la misma manera, se puede activar la promoción automática a dama, aunque en ocasiones excepcionales también puede ser contraproducente.

Un asunto siempre controvertido en los torneos virtuales son las desconexiones. El reglamento establece que el reloj del jugador afectado siga corriendo. Se insiste en que es responsabilidad de cada jugador procurarse una conexión estable a internet. Si falla, solo puede recurrir a compartir conexión desde su móvil con permiso del árbitro. En todo caso, el ajedrecista no puede salir de la sala donde esté jugando durante la desconexión, salvo que el árbitro lo permita.

Por supuesto, los jugadores no pueden utilizar otros aparatos ni llevar auriculares durante las partidas, como si fueran jugadores de póker. El árbitro puede pedir a un jugador que le muestre prendas de vestir, bolsas, cajones, tazas de café o cualquier otro accesorio que tenga cerca. items. Incluso un pendiente puede ser inspeccionado a traés de la cámara.

Tampoco se permite fumar, ni siquiera cigarrillos electrónicos. Asimismo, está prohibido distraer al contrario de cualquier manera, lo que incluye reclamaciones poco razonables o continuas ofertas de tablas, algo que se ve bastante a menudo en competiciones infantiles. Se pueden castigar incluso, como en una partida normal, conductas inapropiadas ante la cámara o una vestimenta inadecuada.

Otra medida elemental, que ya se aplica, es que los jugadores deben compartir pantalla con el árbitro y que no pueden tener otras aplicaciones abiertas, aparte de la que utilicen para jugar. Por otro lado, la cámara debe enfocar perfectamente el rostro del jugador (por supuesto sin fondos virtuales) y, si el árbitro lo requiere, de la habitación al completo, que debe estar suficientemente iluminada. También debe mantener abierto el micrófono. Cada torneo debe aportar su propio sistema de videoconferencia para establecer estas comunicaciones. Se abre la posibilidad de establecer además un sistema de tarjetas amarillas y rojas, como en el fútbol, para castigar pequeñas o grandes infracciones.

Una vez terminadas las partidas, los jugadores se consideran unos espectadores más y deben apagar sus cámaras y micrófonos.

Por otro lado, todas las partidas pueden ser sometidas al análisis de un software antitrampas, que será el que utiliza la FIDE, Game Screening Tool, salvo que se especifique lo contrario. Los programas de las plataformas de ajedrez pueden ser utilizados, pero no tendrán validez oficial, aunque pueden servir como indicio de que un jugador debe ser investigado.

Las falsas acusaciones de hacer trampas, son otra forma de incumplir el reglamento y también pueden ser castigadas. Y las sanciones por mal comportamiento en un torneo virtual pueden tener efecto en las competiciones sobre el tablero.

La regulación al completo, bastante extensa, se puede leer (en inglés) en este enlace.

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