CARLSEN-CARUANA, UN MUNDIAL DE AJEDREZ DIGNO DEL SIGLO XXI

Si fueran boxeadores, sería la lucha entre un peso ligero contra otro pesado, pero el ajedrez es el deporte más democrático que existe, uno de los pocos en los que hombres y mujeres, viejos, jóvenes y niños compiten en igualdad de condiciones. Fabiano Caruana es además la gran esperanza del ajedrez mundial, «aburrido» del dominio de Magnus Carlsen, número uno desde 2010 y campeón del mundo desde 2013. El duelo, que se celebra en Londres del 9 al 28 de noviembre, crece a medida que se acerca la fecha de inauguración. Apenas quedan entradas para ver las partidas en vivo, en el edificio The College, aunque el aficionado está a tiempo de comprar un acceso VIP (pase de un día) por 350 libras, más de 400 euros. El estadounidense, de 26 años, podría devolver a su país un título que no ve ni de lejos desde que Bobby Fischer se lo arrebató a los soviéticos en 1972. 

 
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Los pronósticos favorecen al campeón, que cumplirá 28 el día 30, pero al contrario que en sus anteriores defensas del título, esta vez hay ciertas dudas sobre el resultado. De entrada, el aspirante es el número dos, circunstancia que hacía muchos años que no se producía. No solo eso, en la clasificación de la FIDE, Caruana llega a la cita con solo tres puntos Elo de desventaja, la distancia más corta que ha existido nunca entre ambos. Si gana en Londres, aunque sea por la mínima, se colocará también por delante del noruego.
 
Lucha igualada
 
Carlsen es un genio y ya se puede decir que está entre los grandes de la historia, además de un ídolo en Noruega, mientras que Caruana todavía tiene mucho que demostrar y, sobre todo, ganarse la condición de estrella en Estados Unidos. Un extenso reportaje en «The New York Times» parece demostrar que va en la dirección correcta, pero su experiencia en encuentros por el título es nula y en el marcador particular contra Magnus pierde 10-5 en ajedrez clásico. Esto tampoco debería tener mayor valor que cualquier otra estadística en el Mundial más occidental en décadas. Hasta la ortografía lo recuerda: de los duelos Ka(rpov)-Ka(sparov) hemos pasado a los Car(lsen)-Car(uana).
 

 
Logo del Mundial de Ajedrez

 
Un niño hiperactivo
 
Para alimentar la leyenda, Caruana creció en el mismo barrio que Fischer, Brooklyn, aunque después sus vidas fueron completamente distintas. Bobby aprendió de su hermana, casi por casualidad, y se formó a sí mismo con escasas ayudas, en una familia sin padre y con la madre investigada por los servicios secretos.
 
A Fabiano lo inició su madre, una siciliana que se crió en una granja sin electricidad ni agua corriente. La mujer intentaba calmar a un chico demasiado inquieto.  «Yo tenía problemas de concentración», admite el americano en una entrevista con la revista «Time». El ajedrez resultó ser un gran remedio, con inesperados efectos secundarios. En solo un año, el chico demostró que había algo capaz de atrapar su atención, pero sobre todo que tenía madera de ganador. «Sabíamos que era especial», cuenta su padre, Lou.
 
Así que la familia sacó a Fabiano del colegio (en esto se parecen a los Carlsen, por no hablar de las Polgar, que no llegaron a pisarlo) y se lo llevó a España cuando solo tenía 12 años, en busca de más torneos y entrenadores, por lo general de enorme prestigio. En Madrid trabajó con Boris Zlotnik, y también ha aprendido de Bruce Pandolfini, Susan Polgar y Alexander Chernin.
 
Caruana, nacido en Miami, empezó a competir como italiano, debido a la nacionalidad de sus padres. El plan parecía arriesgado y, de hecho, fue desaconsejado por Garry Kasparov, que no confiaba demasiado en las dotes del muchacho. Su progenitor no le hizo caso, con buen criterio. El mayor riesgo, si no le iba bien, era perder un año de colegio, fácil de recuperar para un joven tan inteligente.
 
El propio Caruana, que por otro lado era un ávido lector, no recibió con entusiasmo el cambio de aires, por lo duro que suponía separarse de los amigos, pero luego empezó a cogerle el gusto a su incipiente profesión y a sus ventajas. «Me perdí la vida social, el colegio y todo lo demás, pero pude ver el mundo cuando aún era muy joven, algo que es muy habitual», cuenta a «Time».
 


Carlsen y Caruana, en la Copa Sinquefield de 2014, que ganó el segundo

 
Para sus padres, la aventura también fue un sacrificio, sobre todo económico (unos 50.000 dólares al año), pero antes de cumplir 15 años Caruana demostró que no habían tirado el dinero y se convirtió en el gran maestro más joven del momento, superando en precocidad a Bobby Fischer. En 2014, instalado en la élite, jugó el torneo de su vida, en la Copa Sinquefield, en San Luis (Estados Unidos), por delante de Carlsen y de los mejores grandes maestros del mundo, después de encadenar siete victorias seguidas, una racha propia de Fischer. El multimillonario Rex Sinquefield, que da nombre al torneo, no tardó demasiado en lograr que Fabiano regresara al país que lo vio nacer y se instalara en San Luis, actual capital del ajedrez. Según el «NYT», no obstante, rechazó una oferta inicial de 200.000 dólares por cambiar de nacionalidad y Federación. Pero con el fichaje añadido del exfilipino Wesley So y la presencia de Hikaru Nakamura, el mecenas construyó la selección más potente del planeta, superior incluso a la rusa, como atestiguan las últimas Olimpiadas. El oro de 2016 fue el colofón, no confirmado este año por milímetros.
 
¿Ayuda secreta?
Hasta aquí, la narración se basa en los hechos, pero debemos entrar por un momento en el terreno de las suposiciones. Google es una empresa estadounidense, propietaria de Deep Mind, que creó hace unos meses la máquina de ajedrez más potente y revolucionaria. AlphaZero es un ingenio de la inteligencia artificial que ha causado sensación, pese a que solo se han publicado un puñado de partidas de las decenas que jugó contra el programa Stockfish, uno de los dos mejores del mundo (hasta ese momento).
 
Se rumorea, y no parece ningún disparate, menos aún conociendo el poder económico del clan de San Luis, que el equipo de Caruana podría haber tenido acceso a los entresijos de la máquina o, como mínimo, a sus partidas. AlphaZero no solo destrozó a Stockfish, sino que para llegar a ese nivel jugó millones de partidas contra sí misma, en un proceso de aprendizaje nunca visto en la era informática. Solo en el campo de las aperturas, descubrir por qué el monstruo terminó por preferir unas líneas en detrimento de otras supondría una ayuda descomunal para un jugador de primer nivel.
 
Con o sin esta arma secreta, Caruana ha entrenado como nunca en su vida, lo que es mucho decir. Volvió a España para prepararse, mientras permanecía concentrado en el tablero las 24 horas del día, estrategia que también podría volverse en contra. «He jugado partidas rápidas, lentas, todo lo que me pusiera en un estado en el que calculas muy rápido, para poner la mente en la mejor forma posible».
 
Por supuesto, el estadounidense no descuida su cuerpo. Practica tenis y yoga, corre con un entrenador y trabaja en el gimnasio, pese a lo cual siempre parecerá un intelectual al lado de Carlsen, cuyo aspecto es mucho más atlético.
 
Preparación de Carlsen
De Magnus, un gran maestro mucho más conocido por el público, se sabe también que no se ha dormido en los laureles. Lo pasó suficientemente mal en el Mundial anterior, contra Karjakin, y es impensable que llegue confiado contra un rival aún más duro en teoría. El noruego se presenta en Londres con su propio chef, dentro de un equipo de probada profesionalidad, pero en lugar de transmitir tensión, ha optado por mostrarse relajado, practicando algún deporte, jugando al póker e incluso comiendo pizza mientras veía algún partido de fútbol:
 

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