LA SORPRENDENTE OFERTA DE TABLAS DE CARLSEN A CARUANA

Carlsen y Caruana empatan la duodécima partida de la final
El título se decidirá el miércoles en un desempate de partidas rápidas

"No me encontraba en el estado mental adecuado para luchar por la victoria", reconoció Carlsen después de firmar un empate, el duodécimo consecutivo, que deja su encuentro con Fabiano Caruana empatado 6-6. El noruego, a pesar de jugar con negras, salió de la apertura con una posición favorable, clara iniciativa, y una importante ventaja en el reloj.

Caruana no sólo contaba con poco espacio para maniobrar sus piezas, sino que además se vio forzado a encontrar delicadas jugadas defensivas en muy poco tiempo. Pero cuando parecía que el Campeón Mundial iba a hacer pasar un muy mal rato al aspirante, llegó la sorpresa: Magnus propuso un empate a su rival, que aceptó aliviado.

"Me sorprendió por completo. Es un alivio, porque parecía peligroso", admitió Caruana. "Mi posición parece mejor de lo que es en realidad", se justificó Carlsen, quien desdeñó el hecho de que los programas informáticos evaluaban la posición como muy ventajosa para él. Pero incluso algunos de los mientras de su equipo, como Jon Ludwig Hammer, se atrevieron a declarar en la televisión noruega que el campeón había actuado "de forma muy cobarde".

Salvo en la primera partida, Carlsen apenas ha dado muestras de la fiereza deportiva que distingue a los campeones. El resultado, doce tablas, es algo inédito en la historia del ajedrez, un deporte que suele ser reconocido como el primero en instaurar un título de 'Campeón Mundial', en 1886. Nunca en estos 132 años de historia un duelo había resultado tan equilibrado: sí se habían dado casos de terminar las partidas programadas con un empate en el marcador -sucedió, por ejemplo, en el Mundial de Sevilla de 1987 entre Kasparov y Karpov o, sin ir más lejos, en el último mundial entre Carlsen y Karjakin, en Nueva York 2016, que se decidió en el desempate. Pero en todos estos casos hubo un intercambio, alternativamente los jugadores se anotaron una o varias victorias. En Londres, nada: todos los derechazos han sido esquivados, todos los asaltos han resultados nulos. El único golpe encajado por Carlsen fue durante uno de sus días libres, cuando jugaba al fútbol con su equipo de entrenadores y asistentes, y un balonazo le abrió la ceja. ¿Quizá el campeón está agotando toda su fogosidad en la cancha de fútbol?

El duelo tendrá que decidirse ahora a ritmo rápido, el miércoles: cuatro partidas en las que el tiempo para pensar las jugadas está limitado a 25 minutos por jugador para toda la partida. La presión del reloj y la adrenalina propician los errores y dificultan la defensa, con lo que es más habitual que se alcance un resultado decisivo. Si el empate se mantuviera tras estas cuatro, disputarían entonces partidas de 5 minutos por jugador; en último caso, y si no se rompiera la igualdad, se recurriría a la muerte súbita: una partida en la que el jugador que lleva blancas tiene 5 minutos frente a 4 del negro, pero sólo le vale la victoria

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