UN VIAJE AL REINO DE CAISSA

Juan Diego Casanova Medina

Lo que comenzó como una visita de rutina de niños de una escuela primaria a la Biblioteca Municipal de Ticul se convirtió para alumnos y maestros en una experiencia inolvidable que devino, entre otras cosas, en un viaje al reino de Caissa, la musa del ajedrez.

El director de ese recinto del saber, Gonzalo Marín Gómez, “El Tigre”, quien además es un experimentado entrenador, tiene una facilidad extraordinaria para develar a niños y jóvenes los secretos de la milenaria disciplina.

A principios de esta semana, los chiquitines de la primaria “María Luis Pérez Mijangos” visitaron el lugar con su directora, Diana Mariel Dzib Peraza, quien buscaba inculcarles el amor por los libros.

Pero no sólo lograron eso sino que a su corta edad también se interesaran, y mucho, por el deporte-ciencia. Casi casi para Ripley.

A su conocida amenidad y vastos conocimientos sobre la pedagogía ajedrecística, que incluye cuentos, canciones, rompecabezas y pronto títeres con figuras de trebejos, “El Tigre” le suma una herramienta que pocos tienen: un juego de ajedrez gigante y un tablero de piso de similares dimensiones.

Ante una audiencia de sonrientes pequeños que no perdían detalle de sus relatos, el instructor alzó un caballo negro como el azabache para explicar que es la única pieza que puede saltar sobre sus propios compañeros.

“Se mueve en forma de L mayúscula…”, explicó Marín Gómez, antes de tomar entre sus manos un alfil, el señor de las diagonales, y luego una torre, que se desplaza vertical u horizontalmente sobre las filas y columnas encerradas en un cuadrado de 64 casillas.

Sin saberlo, en ejemplar forma lúdica, los pequeños asistieron entre risas a toda una cátedra de geometría y aritmética. Si en cada ciudad de la República hubiera un entrenador con las cualidades y dedicación de Gonzalo Marín, habría más gente pensante y México podría competir ajedrecísticamente con la súper potencia mundial que es Rusia.

Después de pasar a los visitantes al salón de juego, donde un par de tableros murales sirven de telón de fondo a una larga hilera de piezas blancas y negras asentadas en palestras cuadriculadas, tocó el turno a otra actividad muy entretenida para los peques: una clase de guitarra, a cargo de Rusell Cabrera Cach, maestro de ese instrumento y también entrenador de ajedrez.

En la Biblioteca municipal, que lleva por nombre “Felipe Carrillo Puerto”, hay también una vasta colección de más de un centenar de libros de ajedrez, bien sea de aperturas, medio juego y finales, así como de biografías de grandes exponentes de la disciplina, sobre todo de campeones mundiales, y de torneos históricos.
Expuesto lo anterior, se puede comprender por qué una visita con duración programada de 40 minutos se prolongó por casi tres horas. Ver para creer.

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